Tuesday, May 12, 2020

Mascarillas: Protección para algunxs y ceguera para otrxs


Por: Débora Fontánez Flecha, MSW

Al reflexionar sobre el momento histórico que todxs vivimos siento en ocasiones rabia, tristeza, furor, impotencia, pero en otras ocasiones siento fuerza, necesidad de alzar mi voz, vigor, ímpetu de seguir, deseos de luchar, en fin, una mezcla de sentimientos y emociones que en estos momentos me impulsan a reflexionar desde mi espacio de distanciamiento físico. 

Claro que es más llevadero pasar esta cuarentena cuando no te tienes que preocupar de cómo te vas a alimentar hoy, de que tienes algo de dinero para poder comprar alimentos y aquellos artículos que pueden ayudar a mantenerte protegido/a y a la vez proteger a tus seres queridos de esta pandemia. Pero y qué de aquellos/as que viven encerrados/as en sus espacios racionando sus alimentos para poder pasar el mes “sin hambre”. Qué de aquellos/as que viven encerrados/as con su agresor/a, en especial nuestros/as niños y niñas. Qué de aquellos/as que viven en espacios sin acceso a internet para poder realizar su tarea escolar o sin servicios de programación televisiva donde se puedan conectar y por lo menos escapar por unos instantes de esta cruda realidad. 

Esta realidad ha mostrado, nuevamente, las disparidades que existen en nuestro archipiélago, Puerto Rico. Porque no es lo mismo pasar la cuarentena desde una posición de privilegio que desde una posición de desventaja social y económica. El huracán María, los terremotos y ahora esta pandemia ha “visibilizado” aquellos/as que viven en desventaja social y económica. Sin embargo, esa realidad la vemos unos pocos, porque a casi tres años de María esa disparidad no ha cambiado. Ahora con esta pandemia, parece que muchos utilizan las mascarillas tapándose la boca, nariz, pero también los ojos. Esto se ve reflejado cuando hasta el día de hoy no se ha creado un “Task Force” Social. ¿Desconocerán que los determinantes de la salud determinan el estado de salud de los individuos o poblaciones? ¿Desconocerán que en los determinantes de la salud incluyen factores personales, sociales, económicos y ambientales?

Muchos no quieren ver que vivir desde los menos “privilegiados/as” implica no tener lo suficiente para alimentarte y alimentar a tu familia con, al menos, tres comidas balanceadas al día. Es no tener acceso a los servicios de salud de calidad y a tiempo. Es trabajar en trabajos de alto riesgo y tener que ir a trabajar porque si no trabajas no comes. 

Esta realidad no sólo ocurre en aquí, pero en otros lugares, al menos, se reconoce dicha realidad. El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, afirmaba la existencia de esta disparidad. Éste informó que los más contagiados en Nueva York es la población hispana seguidos por la población afroamericana. De Balsio reconoció que la razón de ello era la disparidad en que vivían los hispanos y afroamericanos. Éstos viven bajo el nivel de pobreza, tienen menos acceso a los servicios de salud, ocupan trabajos de alto riesgo, entre otros. Concluye que es necesario trabajar con esta disparidad.

¿Cuándo en nuestro archipiélago se reconocerá que existe dicha disparidad, aquí y ahora? No lo sé. Muchxs han reclamado que se visibilice el aspecto social, pero no tan solo que se visibilice, sino que se tomen acciones propositivas hacia el logro de una justicia social y el reconocimiento y expansión de los derechos humanos.
Necesitamos reconocer y accionar sobre el aumento de casos de violencia de género, reconocer y accionar sobre el aumento de casos de maltrato hacia la población infanto-juvenil, reconocer y accionar sobre el aumento de casos de problemas de salud mental, reconocer y accionar sobre la crisis de salud que vivimos por décadas. Hacer menos es reconocer que hemos fallado como sociedad. 

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